
La noche pasada, mientras dormía una dulce sensación sacudió mi ser, me hizo despertar y sin apenas poder creérmelo, una voz me anunció que era mi alma y que necesitaba hablar conmigo.
Casi balbuceante y con hilo de voz, le dije que era un placer para mi inmenso y que estaba deseando saber qué era lo que tenía que decirme que tanto le apremiaba.
Tan solo me dijo que escuchara atentamente y que no la interrumpiera mientras estuviera hablando conmigo pasara lo que pasara o dijera lo que dijera y volvió a recalcar que mantuviera mi intereses centrados en sus palabras.
Le aseguré que haría lo que me había pedido y sin más, comenzó a hablar de esta manera:
- Continuaré creyendo en tí, aún cuando tú pierdas la confianza en tí misma.
- Continuaré dándote amor, aunque tu te siembres de odio.
- Continuaré creciendo y desarrollando tu persona, aunque tu sigas destruyéndola.
- Continuaré hablándote de paz, aún cuando tu estés en guerra contigo misma.
- Continuaré iluminándote tu camino, aún en medio de la oscuridad que origines.
- Y seguiré sembrando pensamientos positivos en ti, aunque otros puedan machacar mi cosecha.
- Y seguiré gritándote "¡tú puedes!", aún cuando otros alrededor callen.
- Y dibujaré sonrisas en tu rostro con lágrimas.
- Y te transmitiré alivio cuando vea tu dolor.
- Y te regalaré motivos de alegría cuando sólo haya tristeza cerca de tí.
- Te invitaré a proseguir tu camino, aún cuando decidas quedarte atrás y te ayudaré a levantar los brazos si alguna vez, te rindieras.
Porque en medio de la desolación, siempre habrá la mirada de tu niña interior que nos mirará esperanzada, aguardando algo de nosotros, y aún en medio de una tormenta de emociones y sentimientos encontrados, por alguna razón, seguirá saliendo la luz de tu interior iluminando su carita con alegría y serenidad.
Siempre tendrás el canto de esa niña para consolarte y sentirte arropada, y siempre te hará recordar la belleza de tu vida y lo bello que es mantener la fe en tí misma.
Pero, ten presente que si algún día ves que no continúo, que no sonrío o que callo, sólo acércate a mi, dame un beso y un abrazo o regálame una de tus maravillosas sonrisas. Con eso será suficiente, seguramente la vida me habrá dado un batacazo, sin habérmelo esperado y he dejado de seguir por un segundo, pero con un solo gesto tuyo, volveré y continuaremos juntos el camino.
Ahora sólo recuerdo que después de estas últimas palabras, me quedé, entre lágrimas, profunda y placenteramente dormida, pero en cuanto desperté, decidí escribir todo aquello que me había declarado con la finalidad de no olvidarme de nada y tenerlo siempre presente, a mi lado, continuando.
¡Hasta pronto, cómplice!


















































4 comentarios:
Un hermoso sueño, con el que alguna vez hemos todos coincidido...todos somos unos locos soñadores que llenamos de ternura y de sensibilidad la red, mejorando de alguna manera este asqueroso mundo que nos rodea....enhorabuena por tu blog...al descargar la página me da un error y no me deja enlazame entre tus amigos...volveré a entrar en otro momento para intentarlo...un beso y toda la felicidad desde azpeitia
hermoso Vesta como siempre! sinceramente es una de las cosas que nos hace crecer siempre escuchar a nuestra alma y nuestro corazon! ojala nunca lo olvidemos.
que hermoso!!!! mi corazon palpito!!! gracias por estos mimos para el alma!!! besotes y abrazos de Ivana
¡Qué bello e inspirador! Aleccionadoras palabras de estímulo, especiales para acompañarlo a uno a lo largo de este sendero de la vida, repleto de rosas y espinas.
Gracias Vesta.
Rudy
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