Cargando Blog ... Image Hosted by ImageShack.us

Ayúdanos a ayudar:

jueves, 31 de enero de 2008

Mandala, al encuentro con tu paz interior (II)





En todas las culturas en que los mandalas influyen en la vida espiritual, la contemplación o la oración por medio de imágenes circulares, han desempeñado un papel muy importante. Sólo a través de esta vía, el ser humano encuentra el camino de regreso hacia su propio centro interior, su fuente de energía, que va acumulando las energías anímicas dispersas y le devuelve la unidad.


A este proceso de contemplación lo conocemos por: meditación.

  • Todas las técnicas de meditación sirven para alcanzar una profunda relajación física y espiritual.


  • A través de la meditación se aumenta la capacidad de percepción de todo aquello que está más allá de lo tangible, de lo meramente visible.



La respiración es inseparable del proceso de autoconcienciación, es decir, para nuestra salud física y espiritual, para una perfecta unidad.



Los ejercicios de meditación se combinan siempre con un ritmo de respiración natural o guiado de una forma consciente, para así alcanzar más fácilmente el estado de concentración total. La respiración desempeña un papel muy importante tanto en la meditación con mandalas como en otras técnicas de relajación. Posee cuatro fases que deben tenerse en cuenta para poder conseguir un grado mayor de concentración:

  1. Inspiración.


  2. Pausa de respiración con los pulmones llenos.


  3. Espiración.


  4. Pausa de respiración con los pulmones vacíos.



Mediante una correcta respiración se domina la mente y se consigue unir sus fuerzas y es aquí donde tiene su razón de ser la meditación mandala o lo que es lo mismo, una forma de meditación ante imágenes.



Durante la meditación mandala se modifica nuestra conciencia porque aún estando despiertos, experimentamos un estado de consciencia distinto del habitual, al igual que ocurre con cualquier otro tipo de meditación.



Con la meditación:

  • Nos regeneramos, nos concentramos y nos encontramos de nuevo.


  • Igual que durante el sueño, disminuye el consumo de oxígeno, la frecuencia respiratoria y la presión sanguínea.





Pero, para conseguir poder abstraérnos por medio de la meditación, necesitaríamos años de experiencia, conocimiento de varias técnicas y por supuesto, un autoentrenamiento regular.



Por ello, he considerado que la meditación con mandalas, es la forma de relajación ideal para personas inexpertas o para aquellas que padecen de estados nerviosos o de ansiedad, o están estresadas o bien, son incapaces de concentrarse. Además, la meditación con mandalas tiene un componente que la hace aún más atractiva: el descubrimiento de nuestra dote artística.



La meditación con mandalas, supone experimentar un fortalecimiento de nuestro interior a través, de la energía de los mandalas y es, especialmente, propicia cuando nos sintamos afectad@s por una o más de las situaciones que se describen a continuación:


  • Se nos ha acumulado resistencias interiores producidas por la no resolución de conflictos.

  • Se sufre de problemas de autoestima.

  • Tenemos la sensación de estar desequilibrad@s.

  • Tenemos miedo a perder el control sobre nosotr@s mism@s.
  • Reaccionamos de forma irritada y agresiv@ ante situaciones que carecen de importancia.
  • Intentamos disimular algunos problemas como: el comer excesivamente, la dependencia al alcohol, al tabaco u otras drogas.
  • Somos hipersensibles y nos irritamos con facilidad; o cuando,

  • Tenemos la impresión de habernos estancado.


(Continuará...)



¡Hasta pronto, cómplices!

miércoles, 30 de enero de 2008

Ha llegado el momento







Creo que ha llegado el momento que conozcas algo relevante en mi vida, que la condiciona y la limita notablemente, que puede contribuir a qué entiendas, el contenido de algún que otro post que he publicado y por ende, a mi propia persona.








Me llamo Marta y soy fibromiálgica.




Marta, es mi auténtico nombre aunque much@s me reconocen por Vesta, mi nick.



En este año, hará seis que fui diagnosticada de Fibromialgia o Síndrome de Fibromialgia.



Durante mucho tiempo, me dediqué a recorrer las diversas consultas de diferentes especialistas, a realizarme análisis, radiografías y otras pruebas que consiguieran determinar mi padecimiento, sus causas y su posible tratamiento.




Fue a raíz de una operación del Sindrome del Túnel Carpiano, en ambas manos, cuando el traumatólogo que me estaba tratando, me sugirió la idea de visitar a un reumatólogo al haber percibido en mí, una sintomatología que él asociaba a la Fibromialgia. Fue la primera vez, que un facultativo observaba, que toda esa serie de síntomas variados que llevaba años padeciendo y que aparentemente, carecían de un nexo en común, pudiera llegar a tener un posible diagnóstico.




En un principio, sentí una sensación de alivio y bienestar: ¡por fin, alguien me decía algo probable y no indefinido como hasta entonces! Pero, pronto el miedo y la incertidumbre se instauraron en mi corazón. No sabía qué era eso de la Fibromialgia. Nunca antes, había oído ese vocablo y por consiguiente, desconocía totalmente esa patología.




Las dudas inundaron mi mente:


  • ¿Me iba a curar?

  • ¿Qué tratamiento me recetarían o era una cuestión operable?

  • ¿Duraría poco tiempo, mucho o tal vez, toda mi vida?

  • ¿Tendría que pasar de nuevo por muchas pruebas?

  • ¿Dejaría de sentir especialmente, tanto dolor?

  • ¿Volvería a sentirme bien, por fin?,...


Todas estas preguntas encontraron respuesta en la consulta del reumatólogo.



No tenía cura. Se trataba de una enfermedad de carácter crónico. No precisaba pasar por ninguna prueba porque no existía ninguna que pudiera diagnosticarla de forma diferenciadora y determinante. El dolor y los demás síntomas permanecerían e irían agudizándose con el tiempo, además de aparecer muchos otros más que aún no se me habían manifesado. No volvería a sentirme totalmente bien jamás, en lo que me restaba de vida. Únicamente, me cabía esperar un equilibrio y permanencia en el estado en el que me encontraba, una eficacia en el tratamiento y una esperanza en una curación futura.



A partir de entonces, mi vida cambió completa, radical y paulatinamente.




En primer lugar, llegó la incomprensión, la intolerancia y la insolidaridad de los que me rodeaban: compañer@s de trabajo, amig@s, algun@s miembros de mi familia, vecin@s, conocid@s e incluso de mí misma.




A esto, le siguió. un mayor sufrimiento físico y emocional; una sucesión de períodos de asimilación, de ajuste y de acomodación a mi estrenada circunstancia; aumento de mis problemas físicos y de enfermedades asociadas a la Fibromialgia y consecuentemente, laborales y sociales; intervenciones quirúrjicas varias; estados depresivos importantes, diferentes tratamientos y terapias alternativas, etc, etc, etc.




Mi vida cambió por completo. Ahora iba a depender siempre de mi estado físico, para poder llevar a cabo y a buen término, cualquier proyecto tanto personal como laboral, que me propusiera o deseara.




Mi yo pasó a segundo plano y en primer lugar se situó la enfermedad. Me tenía acorralada, torturada, llegando a aniquilarme casi, por completo. Pero, llegó finalmente, la aceptación, el Gran Paso ansiado, buscado y trabajado.




Hoy en día, mi situación física ha ido empeorando en estos últimos dieciocho meses, de forma considerable y a pasos agigantados. A la Fibromialgia se le han añadido otros males físicos que a su vez, han ocasionado recaídas emocionales significativas y que por supuesto, han ocasionado finalmente, repercusiones sociales y laborales.




Actualmente, lucho fervientemente, concienzudamente y con toda la fuerza, el amor y el coraje que poseo en mi interior y en el que me declaran tod@s aquell@s que me quieren y me necesitan, persistiendo a favor de mi equilibrio físico y emocional, es decir, en busca de la armonía de mi alma.




Ahora me rodeo de esperanza, de ilusión, de pensamientos positivos, de mucha gente que me quiere y de todo aquella enseñanza que la vida y el sufrimiento van haciendo enriquecer a mi interior, a mi alma.




¡Hasta pronto, cómplice!

lunes, 28 de enero de 2008

Tal vez soñar



Hoy quisiera soñar.

Soñar como cuando era una niña y me sentía volar sobre los campos inundados de amapolas, donde mariposas y pajarillos cantores me envolvían como escudo protector; donde las penas y los miedos, se transformaban en ilusiones y esperanzas; donde una suave brisa me acariciaba el rostro y mis cabellos, haciéndome todo sentir, estar protegida y a salvo.

Soñar recostada plácida y cómodamente en una cálida nube y ver con sobrecogimiento, confianza e ilusión, a un armonioso y radiante coro de ángeles, custodiando con desvelo el apacible sueño de un bebé, en su cesto de amor; o acompañar al anciano en su reposo en un banco, de una avenida junto al mar; y también, corretear por los pasillos de los hospitales, haciéndo sonreír los afligidos rostros de familiares y enfermeras, induciendo por unos instantes, a sentirse cómplices los unos de los otros.

Soñar convertirme en una diminuta e inquieta hadita; perseguir ansiadamente a las almas de luz y amor para conseguir averiguar hacia donde caminar cuando mi alma se sintiese dispuesta para su marcha y fracasar siempre en el intento.

Pero, hoy mis sueños han cambiado. Quisiera soñar con una vida sin dolor, sin sufrimiento, sin llantos, sin angustias y sin miedos, donde poder volver a ser yo misma plenamente, con todas mis facultades intactas; donde la sonrisa fuese mi prescripción diaria y donde mi alma, encontrara finalmente su paz y su equilibrio duradero.

Hoy despertaré de mis sueños y me llenaré del valor, la confianza, el amor y el coraje conquistado, para continuar en mi encrucijada contra la carcelera de mi cuerpo y ejecutora de mi dolor, recomenzando una vez más, mi camino en busca de la armonía de mi alma.

Hoy no preciso de sueños, sino de realidades con las que pueda sentirme con la fortaleza, con el respeto y con el amor hacia mí misma necesarios y suficientes, para conseguir la esperanza y la ilusión que la injusta realidad me despoja cuando es su antojo.

Por hoy, dejaré de soñar.



¡Hasta pronto, cómplice!

domingo, 27 de enero de 2008




Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2008

¡Ya está aquí el Carnaval!





sábado, 26 de enero de 2008

Mandala, al encuentro de tu paz interior (I)




En ocasiones nos sentimos intranquilos, tensionados, nos duele la cabeza o estamos malhumorados y ante algunos estímulos exteriores, reaccionamos de forma desproporcionada, muy alterados, enfadados,... En definitiva, se produce en nuestro cuerpo un evidente desajuste de nuestro equilibrio interior y éste, se manifiesta expresando llanto, enfado, rabia, angustia, desesperación, agresividad, etc.


Nuestra alma nos indica que hay algo que no funciona como debiera y es cuando, percibimos que las circunstancias nos desbordan y precisamos de algún medio que nos lleve nuevamente, al equilibrio deseado y por consiguiente, a nuestra paz interior.


Hay muchas caminos que pueden ayudarnos a reencontrarnos con esa paz, las cuales oscilan dependiendo, del grado de desequilibrio en el que estemos. Algunas veces, tenemos que recurrir a un terapeuta y otras veces, recurrir a una técnica como puede ser la relajación, es más que suficiente para alcanzarla.


En esta ocasión, quiero proponerte una de las tantas técnicas o métodos de relajación que existen actualmente, pero que se remonta a la antiguedad y que además de proporcionarte una elevación de tu autoestima (al convertirte tú mismo en el propio ejecutor de ésta), conseguirás reunir de forma creativa, las fuerzas dispersas o extraviadas de tu mente y de tu alma:

"Los Mandalas"




Los Mandalas son símbolos circulares que constituyen el origen de la vida. Nos conducen a nuestro centro espiritual (alma) y tienen efectos relajantes.


En ellos se manifiesta:



  • Cuatro elementos esenciales: el mundo entero, el ser humano, la vida y la creación.


  • Su forma circular, que ha acompañado al hombre desde tiempos ancestrales, estableciéndose en nuestro subsconsciente como un arquetipo y que representa el orden interior de la naturaleza.


  • Y por último: el centro, en el que se encuentra el punto central (en sánscrito: mandala) por el que se empieza y se finaliza y que desde él, salen todas las formas geométricas que podemos ver en un mandala y que han de estar conectadas entre sí.


A éstos constituyentes, se le añade el color y su significado, cuando se utiliza como herramienta para la relajación.



Un ejemplo de mandala es el símbolo taoísta, el Ying y Yang que es un concepto surgido de la filosofía oriental fundamentado en la dualidad de todo lo existente en el universo. Describe las dos fuerzas fundamentales, opuestas pero complementarias, que se encuentran en todas las cosas. Esto explicaría que en la Naturaleza los ritmos se definen por la aparición de opuestos: luz/oscuridad, sonido/silencio, movimiento/quietud, vida/muerte, respiración/inspiración...

Los mandalas:


  • Estimulan nuestra imaginación creativa.

  • Nos conectan con nuestras fuerzas curativas.

  • Aportan tranquilidad y sosiego.

  • Nos proporcionan un mejor equilibrio interior.

"Encuentra tu propio centro interior con los mandalas y recobra las fuerzas que precisas para el día a día"



¡Hasta pronto, cómplice!

jueves, 24 de enero de 2008

El pensador: Paulo Coelho


Paulo Coelho,
un maestro del pensamiento



En un desafortunado momento de mi vida, alguien muy querido y apreciado por mí, me hizo llegar uno de los libros de Paulo Coelho.


Su obra y especialmente su pensamiento, calaron tan hondo en mí, que provocaron que comenzara a observar la vida bajo otro prisma, mucho más esperanzador y bastante alejado, al que por entonces sentía.


Hoy, aprovechando la ocasión que me brinda este mundo virtual, quisiera dejar de manifiesto mi agradecimiento al maestro Coelho: a sus palabras, a sus pensamientos, a sus reflexiones y a su peculiar y genuína visión de las personas, de sus circunstancias y de su mundo espiritualidad.


Y como un muy modesto homenaje a su persona, quisiera dedicar este espacio de hoy a esta figura ilustre e ilustrada.






¡Hasta pronto, cómplice!


Cuento Interactivo: "Todos somos diferentes"

Pincha en el enlace si quieres descargar el cuento y añadirlo en tu blog/web.

Nota Aclaratoria

* Las imágenes que aparecen en este blog, han sido tomadas de Internet. Si alguna de ellas te pertenece y no permites su distribuición, comunícamelo e inmediatamente será retirada.
¿Subimos?