
La necesidad de crear forma parte del instinto artístico del hombre. Y en esta necesidad se pone en marcha los cuatro hemisferios de nuestro cerebro.
Según los estudios científicos nos demuestran la posibilidad de favorecer el incremento de las capacidades cognitivas a partir de la especialidad y complementariedad de los hemisferios del cerebro.
El doctor en medicina Michael Samuels, en su libro "Creatividad Curativa" hace referencia en sus trabajos de invetigación sobre el poder curativo del arte, en todas sus facetas, pintura, danza, escritura, canto, etc. Y nos dice “El arte y la curación provienen de una misma fuente: el alma humana. La comunicación del cuerpo, la mente y el espiritu permiten la expresión de la creatividad, un recurso inestimable que promueve la actitud positiva hacia la vida y el acceso directo de encontrar la paz interior”.
Los Mandalas constituyen, como medio de creatividad, uno de los métodos utilizados para equilibrar nuestro cuerpo en busca de nuestra salud.
"Pintar un Mandala es mucho más que llenar una hoja de papel con colores vivos. Es un ritual, una danza alrededor del centro con la ayuda de los colores que dejan huella. Cuando pìntamos un mandala sin darte cuenta vas cambiando el ritmo de tu respiración. Los colores, con su vibración, transforman en luz la oscuridad de nuestra mente, consiguiendo un espacio para centrarse.
Los mandalas son una forma de comunicar directamente nuestro estado de sentimientos, emociones, pensamientos, pasiones, etc... sin los obstaculos que a veces representan las palabras." (Mandala Club)
Al pintar un Mandala, como ya he mencionado en otras ocasiones, no existen unas reglas fijas que han de cumplirse, excepto aquella de no empezar otro sin haber acabado el que estábamos haciendo porque todo en un Mandala, posee una continuidad y un registro de emociones y sentimientos que no han de ser abortados de forma repentina o sin haber completado el círculo de vida que constituyen en sí mismo.
Un Mandala es un recurso que nuestro cerebro crea para fortalecer nuestra luz interior, de ahí que éstos posean propiedades terapéuticas tales como:
• Mejorar la memoria
• Rehabilitar la propia imagen.
• Despertar la creatividad.
• Aliviar los problemas digestivos y circulatorios.
• Mejorar los estados emocionales.
• Ayudar a conciliar el sueño.
• Aportar equilibrio y seguridad, además de relajación al visualizarlos durante la meditación.
• Comenzar una meditación activa.
• Desarrollar la paciencia.
• Potenciar la intuición.
• Aumentar la autoestima.
• Ayudar a centrar y a concentrar nuestra atención en los períodos de relajación y durante el aquí y el ahora, evitando la dispersión de nuestros pensamientos.
• Contribuir a alejar los pensamientos negativos que nos hacen daño.
Pero, para que todo esto llegue a consolidarse y tomar fundamento, antes debemos aprender a meditar con los Mandalas.
El Mandala representa el área sagrada dentro de la que pueden surgir experiencias espirituales. La relación que se establece a través de la contemplación de la geometría del Mandala incita a un estado de meditación que ayuda a explorar los rincones de la psique.
Los Mandalas se describen como diagramas del cosmos en un sentido externo y -en un sentido interno- como guías hacia prácticas de meditación.
Para meditar con tu Mandala, basta con ponerlo en frente de ti, a la altura de tus ojos a una distancia de aproximadamente 80 cm. En un ambiente tranquilo, en completo silencio o con música relajante. Fija tu mirada en el centro del mismo pero a la vez observando el "todo", intentando pestañear lo menos posible (con la vista algo fuera de foco).
Deja que tus pensamientos fluyan sin aferrarte a ellos. La persona que está meditando tiene que situarse en el centro del Mandala pensando que se relaciona integralmente con el intrincado diseño del Universo.
Al cabo de dos o tres minutos podrás observar cómo los colores y las formas comienzan a "brillar"; al continuar unos minutos más, empezarás a sentir cómo la energía actúa en todo tu cuerpo, incluso alterando estados de conciencia.
Verificarás una purificación directa a través del lagrimeo de tus ojos, debido a la fuerza de los intensos colores y de las formas.
El tiempo para meditar con tu Mandala es relativo; los efectos terapéuticos comienzan a producirse casi inmediatamente desde que tenemos un contacto visual profundo con el mismo.
Sería conveniente meditar unos quince minutos diarios; cuanto más tiempo, mejores resultados dará.

¡Hasta pronto, cómplice!








































2 comentarios:
Hola presiosa!!
Espero que me perdones ya que hace mucho que no me paso por tu blog, la verdad tengo bastante avandonado todo esto...no tengo mucho tiempo para antenderlo. Pero que sepas que no me olvido y siempre que puedo paso a echarle un vistacito a tu blog que sigue tan bonito como siempre.
Un abrazo desde Asturias...
Y un besito...MUAK!!
No tienes que disculparte y menos pedirme perdón.
Sé que no todos podemos seguirnos unos a los otros. Es normal, así que tranquila.
Me alegra mucho, mucho saber de ti y tu visita, eso no puedo negarlo. ¡Me has llenado el alma! Gracias.
¡Cuidate mucho y sé feliz mi niña!
Besitos,
Vesta, desde mi corazón.
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