Creo que ha llegado el momento que conozcas algo relevante en mi vida, que la condiciona y la limita notablemente, que puede contribuir a qué entiendas, el contenido de algún que otro post que he publicado y por ende, a mi propia persona.
Me llamo Marta y soy fibromiálgica.
En este año, hará seis que fui diagnosticada de Fibromialgia o Síndrome de Fibromialgia.
Durante mucho tiempo, me dediqué a recorrer las diversas consultas de diferentes especialistas, a realizarme análisis, radiografías y otras pruebas que consiguieran determinar mi padecimiento, sus causas y su posible tratamiento.
Fue a raíz de una operación del Sindrome del Túnel Carpiano, en ambas manos, cuando el traumatólogo que me estaba tratando, me sugirió la idea de visitar a un reumatólogo al haber percibido en mí, una sintomatología que él asociaba a la Fibromialgia. Fue la primera vez, que un facultativo observaba, que toda esa serie de síntomas variados que llevaba años padeciendo y que aparentemente, carecían de un nexo en común, pudiera llegar a tener un posible diagnóstico.
En un principio, sentí una sensación de alivio y bienestar: ¡por fin, alguien me decía algo probable y no indefinido como hasta entonces! Pero, pronto el miedo y la incertidumbre se instauraron en mi corazón. No sabía qué era eso de la Fibromialgia. Nunca antes, había oído ese vocablo y por consiguiente, desconocía totalmente esa patología.
Las dudas inundaron mi mente:
- ¿Me iba a curar?
- ¿Qué tratamiento me recetarían o era una cuestión operable?
- ¿Duraría poco tiempo, mucho o tal vez, toda mi vida?
- ¿Tendría que pasar de nuevo por muchas pruebas?
- ¿Dejaría de sentir especialmente, tanto dolor?
- ¿Volvería a sentirme bien, por fin?,...
Todas estas preguntas encontraron respuesta en la consulta del reumatólogo.
A partir de entonces, mi vida cambió completa, radical y paulatinamente.
En primer lugar, llegó la incomprensión, la intolerancia y la insolidaridad de los que me rodeaban: compañer@s de trabajo, amig@s, algun@s miembros de mi familia, vecin@s, conocid@s e incluso de mí misma.
A esto, le siguió. un mayor sufrimiento físico y emocional; una sucesión de períodos de asimilación, de ajuste y de acomodación a mi estrenada circunstancia; aumento de mis problemas físicos y de enfermedades asociadas a la Fibromialgia y consecuentemente, laborales y sociales; intervenciones quirúrjicas varias; estados depresivos importantes, diferentes tratamientos y terapias alternativas, etc, etc, etc.
Mi vida cambió por completo. Ahora iba a depender siempre de mi estado físico, para poder llevar a cabo y a buen término, cualquier proyecto tanto personal como laboral, que me propusiera o deseara.
Mi yo pasó a segundo plano y en primer lugar se situó la enfermedad. Me tenía acorralada, torturada, llegando a aniquilarme casi, por completo. Pero, llegó finalmente, la aceptación, el Gran Paso ansiado, buscado y trabajado.
Hoy en día, mi situación física ha ido empeorando en estos últimos dieciocho meses, de forma considerable y a pasos agigantados. A la Fibromialgia se le han añadido otros males físicos que a su vez, han ocasionado recaídas emocionales significativas y que por supuesto, han ocasionado finalmente, repercusiones sociales y laborales.
Actualmente, lucho fervientemente, concienzudamente y con toda la fuerza, el amor y el coraje que poseo en mi interior y en el que me declaran tod@s aquell@s que me quieren y me necesitan, persistiendo a favor de mi equilibrio físico y emocional, es decir, en busca de la armonía de mi alma.
Ahora me rodeo de esperanza, de ilusión, de pensamientos positivos, de mucha gente que me quiere y de todo aquella enseñanza que la vida y el sufrimiento van haciendo enriquecer a mi interior, a mi alma.

















































2 comentarios:
Si, eres Marta, pero no eres fibromialgia. TIENES fibromialgia. Tú eres algo más que la enfermedad que te acompaña. Eres un sol, una muy buena maestra y una, aún mejor, mejor aprendiz.
Hoy en mi paseo matutino vi a alguien que por su aspecto se me pareció a tí. Y suspiró mi alma, y se tambaleó. Por eso hoy visito tu blog, porque así mi alma encontrará la armonía y con ella, a tu alma.
Cielo, tu lo que eres es un amor,la fibromialgia, nos tiene secuestradas dentro de los dolores continuos, pero como tu bien dices seguimos buscando la armonía del alma, y sabes que ?, la encontramos cuando estamos bien con nuestro interior, y nuestro interior es nuestra alma !!Y tu alma es preciosa!!
Un beso de chocolate y un abrazo de algodón.
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